Historia LGTB

Así comprobaban que el papa era hombre en la edad media

En las páginas de la historia se encuentran muchos relatos que merecen ser contados. Durante la Edad Media y hasta el Renacimiento se llevó a cabo un ritual en el Vaticano para comprobar que la persona elegida para ser papa era un hombre. El supuesto motivo de esto era para que el trono papal no fuera ocupado por una mujer.

Este supuesto método surgió a raíz del pontificado de la papisa Juana. Los relatos dicen que en el siglo IX existió una mujer que dirigió la iglesia de Pedro. De acuerdo con la historia, Juana se hizo pasar por un hombre para poder acceder a los conocimientos que ofrecía la religión y esto la llevo a portar la estola papal.

‘El palpati‘ y la silla con dos orificios
Luego de este incidente, la iglesia tomó medidas para asegurarse de que la persona elegida para ser papa fuera un hombre. Fue aquí cuando surgió el puesto del palpati, un hombre al servicio que se dedicaba a verificar los genitales del papa elegido. Cuando un papa era escogido, tenía que pasar esta prueba para ser investido.

El nuevo pontífice se sentaba en la sedia stercoraria, una silla con dos orificios. Uno de ellos estaba en el asiento, por donde debían colgar los testículos del papa. Y el otro estaba en un costado, por donde el palpati introducía su mano y corroboraba el sexo del nuevo obispo de Roma. Si todo estaba en su lugar, entonces el joven anunciaba gritando:

«Habet duos, et bene pendentes (hay dos y cuelgan bien)».

Luego de esta confirmación, todos los presentes daban gracias a dios y seguían con la ceremonia.

Hasta la fecha, la iglesia católica niega que estas historias sean veraces. Y la curia romana también niega rotundamente que el pontificado de Juana haya ocurrido. Asimismo, la iglesia afirma que los palpati fueron un simple invento de los detractores de la institución. Sin embargo, hasta la fecha, la sedia stercoraria continúa exhibiéndose en el Museo Vaticano.

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