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¿Cuál es la historia de la bandera gay?

Siempre oímos hablar de la bandera arcoiris, la bandera oficial de la comunidad LGBT/LGBTQ, etc. pero pocos conocen la historia que está detrás de esta bandera. Hoy te la contamos para quitarnos esa espina y que todos sepamos cómo se gestó la bandera arcoiris, una de las más bonitas y felices del mundo (para qué lo vamos a negar).

Todo empezó con Harvey Milk, que conoció a un activista gay, Gilbert Baker, en 1974. Baker sabía coser, y Milk le pidió que diseñara una bandera que representara a todo el colectivo. Se inspiró en varias cosas: la bandera de la Raza Humana, con barras horizontales de varios colores (muy diferentes a los del arco iris), al clásico tema ‘Over the Rainbow’ de Judy Garland y por los altercados en Stonewall. En principio la bandera tenía ocho colores con su propio significado.

Estos son los significados de cada uno de los ocho colores originales:

Rosa: sexualidad

Rojo: vida

Naranja: salud

Amarillo: luz del sol

Verde: naturaleza

Turquesa: magia

Azul: serenidad

Violeta: espíritu

Cuando Harvey Milk fue asesinado, la demanda de banderas LGBT se multiplicó y para poder cubrirla, los fabricantes tuvieron que eliminar el color rosa, por falta de material. Ese fue el primer cambio, pero no el único. Un año después, en 1979, se dieron cuenta de que los números impares no quedaban bien a la hora de colgar las banderas de forma vertical, así que se cargaron uno de los azules y se quedó en los seis colores que podemos ver hoy en día.

Curiosidades sobre la bandera LGBT

En 1994 se cumplieron 25 años de la tragedia de Stonewall, y por eso se quiso celebrar con la bandera arcoiris más grande del mundo, que ocupó nada más y nada menos que 2 kilómetros, entrando automáticamente al Guiness de los Récords como la bandera de cualquier tipo más grande del mundo.

También ha habido variaciones de la bandera, como la clásica con las estrellas de los Estados Unidos para defender los derechos de los homosexuales en esa región o una versión contra el SIDA que añadía una barra negra en los primeros años de la epidemia.

Está claro que la bandera LGBT siempre nos va a acompañar y es una forma clara y directa de mostrarse en favor de los derechos del colectivo LGBT. No hace falta ser gay, lesbiana, bisexual o transexual para lucir una bandera arcoiris y sentirse orgulloso de defender y apoyar el derecho de todas las personas a amar a quién quieran, sin juzgar su sexo, orientación sexual o género definido. Luchemos por un mundo sin odio ni prejuicios y levantemos la bandera del color y la alegría.

Via CromosomaX

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