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¿Deberías decir que tienes VIH en Grindr?

Desde hace poco más de un año, Grindr añadió una nueva categoría en la descripción de los perfiles. Se llama “salud sexual”, y sucede a la sección llamada “estadísticas” (que incluye el peso, la altura, el rol sexual, el origen étnico, la complexión o la situación amorosa) y a la sección “identidad”, donde se permite incluir el género con el que uno se identifica. En ella, se puede introducir el “estado de VIH” de cada persona y la fecha del último análisis para detectar la enfermedad. Sin mucha reflexión, puede parecer una opción idónea, pues es una aplicación que se utiliza para tener sexo y para ligar y claro, está bien contar con esta información previa sobre la persona con la que vamos a quedar. Pero, ¿no hay en esta categoría un peligro de discriminación?

¿Peso, altura, complexión, salud sexual?

Al mirar un perfil ajeno, lo primero que observamos (inmediatamente después de la imagen) es una serie de datos que parecen crear una definición de la persona. Funcionan casi como una traducción verbal de ciertos signos que ya vislumbramos en la foto principal. Prolongan la primera impresión que uno se crea con ella. Y en ellos se incluye la altura, el peso o la complexión como una manera de decir “ok, las fotos no engañan”. Como una confirmación de lo visto. Pero, ¿es necesario incluir la información sobre el VIH junto a las categorías de peso y altura, o de rol sexual o de género? Mientras las primeras pertenecen al orden de los datos físicos y mensurables, las segundas pertenecen al orden de los deseos y de las elecciones. Pero el estado de VIH no es visible ni elegible.

Es preciso advertir que una persona con VIH que toma la terapia antirretroviral no puede contagiar el virus. Nunca lo puede hacer. Estudios como PARTNER, realizado en 75 clínicas de 14 países, lo ponen de relieve: en él se realizó un seguimiento del virus en 1166 parejas serodiscordantes que realizaban sexo sin protección. El miembro portador del virus tomaba antirretrovirales, por lo que su carga viral era indetectable. El resultado del estudio fue rotundo: nadie fue contagiado por el virus. Por ello, si alguien decide no nombrar su estado serológico y toma las medidas necesarias ante cualquier acto sexual, no se le puede culpar de nada.

¿Normalización o marginalización?

La otra contrapartida de esta patologización de la identidad es la posibilidad de normalización que ofrece esta nueva categoría del perfil. Poder generar un orgullo de lo que socialmente se considera una negatividad, el VIH. Foucault nos enseñó cómo algunas categorías que hoy son de lucha, como la homosexualidad (por entonces sodomía) nacieron desde la psiquiatría. Se inscribió la sodomía en ciertos cuerpos como una esencia (y no como una práctica) y se creó un colectivo diferenciado del resto de la sociedad; más tarde, este colectivo pudo re significar su apelativo y hacerlo motivo de reivindicación y de lucha. Lo mismo ha de hacerse con esta categoría inscrita en Grindr. Si ya está instalada, hay que aprovechar sus cauces y convertirla en un arma, en una forma de combate.

Ante esta situación, queda una doble opción: que nadie haga uso de esta opción del perfil, o que se use como forma de visibilización y de reivindicación. Como manera de hacer ver que un sujeto no es, únicamente, su estado serológico. Luchar contra la esencialización del VIH y, a la vez, hacerlo visible como una posibilidad de un sujeto en la sociedad. Y, sobre todo, usarlo como forma de derrotar los prejuicios que subyacen en la serofobia. En este aspecto, quizá incluir algo más de información sobre salud sexual por parte de Grindr sería una ayuda suplementaria a este combate del que todos debemos formar parte.

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