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Gus Kenworthy aprovecha para hablar sobre la tortura que vivió al estar en el armario

Aprovechando que la prensa lo acecha por estos días, el atleta aprovechó para hablar sobre el tiempo que estuvo en el armario y como de manera secreta mantenía su vida sentimental. El esquiador estadounidense que salió del armario en medio de una entrevista realizada por ESPN en 2015, recientemente habló sobre el dolor que experimentó al mantener a su novio en secreto cuando nadie sabía que él era gay.

En declaraciones a The Advocate, Kenworthy dijo: “Las citas estando yo dentro del armario eran una tortura”.

Gus explica que fue “una de las cosas más difíciles”, porque estaba “completamente encerrado” dentro del armario, y cuando se le presentaba un problema con su novio, o necesitaba alguien simplemente para hablar, no tenía con quien hacerlo porque estaba absolutamente solo.

“Así que no tenía a nadie con quien hablar cuando algo en la relación me molestaba o si tenía que desahogarme”

El joven de 26 años, que ahora está de noviazgo con el actor Matthew Wilkas, reveló que estuvo a punto de salir del armario en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 celebrados en Sochi, Rusia, pero decidió que “realmente ese no era mi momento”

Para ese entonces Gus estaba en una relación con el fotógrafo Robin Macdonald, pero pensaba en las reacciones que podría generar en sus amigos más cercanos y familiares.

En aquel momento Gus y su pareja llamaron la atención de los medios al rescatar varios perros callejeros, hecho que se convirtió en viral, y ante las preguntas de la prensa tuvo que decir que MacDonald simplemente era su amigo. Al parecer decir que MacDonald solo era un “amigo” ante la cobertura de los medios contribuyó demasiado a la ruptura del noviazgo que mantenían los dos hombres.

Durante el tiempo que vivió dentro del armario, el esquiador tuvo que soportar insultos homofóbicos sin haberse declarado como gay. Comenta que su novio de ese entonces, solía visitarlo durante las prácticas y esto alentó a un compañero de equipo para que le hiciera comentarios “groseros”.

Sin embargo, después de salir, Kenworthy recibió una llamada de ese compañero, que se disculpó por los comentarios hechos en varias ocasiones. Actualmente Gus vive libre, sin ataduras, emocionado con lo que el futuro quiere para él, amando su relación sentimental, enamorado de las oportunidades que les ha brindado la vida desde que decidió decir: “soy gay”.

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