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La tecnología está cambiando la masturbación masculina

No hace mucho, teníamos que esperar a estar frente a una computadora, en la soledad absoluta, para acceder a los múltiples portales de porno gay. Sin duda, la manera de consumir pornografía –y por lo tanto de masturbarnos– ha evolucionado de manera importante durante los últimos años. La tecnología ha cambiado nuestros hábitos más íntimos. Y los datos no dejan de demostrarlo.

Según las estadísticas de Pornhub del 2015, hemos utilizado 1,892 pentabytes de ancho de banda del servidor los últimos doce meses, lo que equivaldría a la capacidad de almacenamiento de todos los iPhones vendidos ese mismo año. Vimos 4.4 millones de horas de pornografía solo en dicho portal, un 23% por parte de las mujeres y hasta el 77% de los hombres.

De todas estas visitas, el 52.9% vino de smartphones. El 10.8% de tabletas y tan solo el 36.3% de desktop, algo que hace menos de una década sería un dato inconcebible. Además, esta última cifra esclarece una curiosa incógnita: la mayoría de los hombres no solo sujetan su pene cuando se masturban.

Se puede uno masturbar viendo pornografía dónde quiera y cuando quiera
Ian Kerner, un psicoterapeuta y consejero sexual estadounidense reconocido internacionalmente, ha acuñado el término masturbación oportunista para definir este nuevo acercamiento.

“La tecnología utilizada para la masturbación oportunista puede tener un efecto negativo en el sexo en pareja“, advierte Kerner. “Los hombres ya no utilizan su imaginación ni piensan en su vida sexual real con sus parejas o ex-parejas. Ya no hacen uso de la base de datos erótica. Ahora se masturban casi exclusivamente con actores porno, que no tienen ninguna relación con ellos”.

Tal y como relata el terapeuta: “Entre los clientes que recibo, el hombre con poco deseo sexual no es que no esté interesado en el sexo, sino que se masturba con pornografía pero no tiene relaciones con su pareja”.

De este modo, el sexo en pareja puede verse perjudicado por los hábitos actuales de masturbación. Esto, además, se agrava si se tiene en cuenta que la media de duración que pasan los hombres delante de un vídeo de PornHub es de nueve minutos.

“La masturbación es muy saludable de muchas formas, incluyendo ayudar a las personas a regular sus estados de ánimo y a hacer frente a la depresión o la ansiedad, destaca el psicólogo.

Además, añade que la propia pareja puede verse beneficiada por la pornografía: “Puede ayudar a la gente a conocer nuevas posturas eróticas, experimentar con diferentes fetiches sin el riesgo ha practicarlos realmente e incluso ver porno juntos para mantener su vida sexual viva”.

“Si los hombres se masturban a menudo, pueden desarrollar un patrón de masturbación idiosincrático donde se estimulan a sí mismos de formas muy específicas. Esto puede dar lugar a tener dificultades para llegar a orgasmos a la hora de tener sexo. Lo mejor es tomarse un descanso de la masturbación, cambiar de mano o probar distintas técnicas para que no se automatice”.

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