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Mexico: Cassandro, el travesti que triunfa en la lucha libre

México es considerado uno de los países más machistas de Occidente, un rasgo que es exaltado en uno de sus deportes más característicos: la lucha libre.

Pero incluso en el mundo «macho» de la lucha libre mexicana hay lugar para la diversidad.

Desde los años 40 existe un tipo de luchador al que llaman «exótico»: son hombres cuyos personajes contienen elementos homosexuales o afeminados.

Hoy uno de los luchadores exóticos más famosos de México es Cassandro, quien se autodefinde como «el Liberace de la lucha libre».

«Tengo 45 años y mido 5 pies y 3 pulgadas (1.60 metros). Es pequeño para la mayoría de los luchadores», dice el deportista, quien nació en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, en Estados Unidos, y alternó su vida entre ese lugar y Ciudad Juárez, del lado mexicano.

Cassandro recuerda sufrir discriminación desde pequeño por su orientación sexual.

«Esa es la escuela a la que asistía», le muestra a Ferran durante un paseo por El Paso. «Cuando tenía 6 años me llamaron a la oficina del director y no sabía por qué. Ahora sé que era porque era gay», dice.

Cuando tenía 16 años decidió mudarse a Ciudad Juárez para convertirse en luchador.

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Cuenta que el ring lo hacía sentirse empoderado.

«La lucha es tan masculina, tan machista. Muchos dicen ‘un homosexual no puede hacer esto’. Así que me gusta provocarlos un poco», confiesa.

Sin embargo, no le resultó fácil.

«Por años me costó que el público, en especial el masculino, dejara de catalogarme como un hombre gay y viera mi talento, mis habilidades como luchador; que dejaran de ver lo negativo para ver lo positivo», relata.

Su objetivo era concientizar a la audiencia.

«No quiero que seas parte del problema, quiero que seas parte de la solución, y la solución es que tú estés bien con que alguien sea homosexual, transgénero, bisexual. Y si tú lo eres, que sepas que está bien ser quien eres», afirma.

Cassandro sabe que aunque no todos tomen en serio a los exóticos ellos cumplen con una tarea social importante, al poner en el foco público las cuestiones de género.

La antropóloga Heather Levi, autora del libro «El mundo de la lucha libre: secretos, revelaciones e identidad nacional mexicana» coincide en que luchadores como Cassandro envían un mensaje fuerte a la sociedad.

«La idea de que este hombre amanerado, extravagante y femenino pueda dominar a un hombre heterosexual realmente revoluciona los términos de lo que significa ser gay, heterosexual, y lo que significa ser hombre y masculino».

Para Cassandro lo importante es eso, conectar y hacer una diferencia.

«Yo simplemente subo al ring y uso mi talento y mi trabajo como si fuera parte de una medicina. Sea lo que sea que quieran curar, que tengan que negar o aceptar, yo los ayudaré a través de lo que hago a transitar ese camino», señala.

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