Estudios Cientificos

¿Qué dice la ciencia sobre el cerebro gay?

En 2008 salió un artículo que puso en boca de todos un término muy curioso: el del ‘cerebro gay’. En este estudio, un grupo de científicos suecos decía que existían diferencias estructurales en el cerebro de las personas homosexuales en comparación con las heterosexuales.

El estudio fue dirigido por Ivanka Savic y su grupo en el Instituto Karolinska en Suecia. Para hacerlo se basó en información previa que decía que había habilidades espaciales y verbales que cambiaban según la orientación sexual. Esto motivó a Savic a investigar si verdaderamente existían diferencias estructurales en el supuesto ‘cerebro gay’.

Para ello, Savic evaluó con las técnicas de resonancia magnética (MRI) y tomografía por emisión de positrones (PET) los cerebros de las 90 personas que participaron en el estudio. De estas 90 personas, 25 eran mujeres heterosexuales, 25 hombres heterosexuales, 20 mujeres lesbianas y 20 hombres homosexuales.

Las técnicas de resonancia y tomografía revelaron que, en efecto, había diferencias entre el ‘cerebro gay’ y el heterosexual. Estas diferencias se ubicaban en las regiones y estructuras que regulan las emociones, el temperamento, la ansiedad y la agresividad.

¿Cuáles serían las diferencias?
Una de las primeras diferencias que observaron fue la simetría. Las pruebas mostraron que los cerebros de los hombres heterosexuales eran asimétricos, donde el hemisferio derecho era un 2% más grande que el izquierdo. En las mujeres lesbianas, también se vio que el cerebro era asimétrico de esa forma, pero solo en un 1%. Por otro lado, en los cerebros de los hombres gays y las mujeres hetero, ambos hemisferios tenían el mismo tamaño.

Esta podría ser una explicación a por qué hay estudios que revelan que hombres gays y mujeres hetero tienen un menor sentido de la dirección que los hombres heterosexuales. Recordemos que el hemisferio derecho se encarga de las habilidades espaciales, mientras que el izquierdo es más dominante en el lenguaje, por ejemplo.

Otra de las diferencias que encontraron fue en la región de la amígdala. Esta estructura forma parte de algo llamado sistema límbico, y está implicada en el procesamiento de emociones como el miedo y la agresión. El estudio evaluó las conexiones neuronales en esta región del cerebro y vieron que podía estar ‘feminizada’ o ‘masculinizada’, según sea el caso. ¿A qué nos referimos con esto?

Ni a que sea de hombre o a que sea de mujer, sino a que siguen patrones de organización que están más presentes en hombres o en mujeres, según corresponda. Y lo que Savic vio en este estudio es que esas conexiones neuronales de la amígdala en el ‘cerebro gay’ eran más parecidas al patrón del cerebro femenino en hombres gays; o más parecida al patrón del cerebro masculino, en mujeres lesbianas.

¿A qué se debe esa diferencia?
Tanto Savic como muchos grupos de investigación han propuesto que estas diferencias podrían darse desde el ambiente uterino por la acción de hormonas. Según la teoría hormonal sobre la homosexualidad, si el cerebro de un bebé al formarse está más expuesto a ciertas hormonas sexuales (como los estrógenos o la testosterona) este puede ‘feminizarse’ o ‘masculinizarse’.

Pero los estudios que se han hecho al respecto han dado información contradictoria. Y estamos muy lejos de decir que las hormonas puedan ser ‘el origen’ de la orientación sexual. Lo que sí parece ser un hecho es que el cerebro de personas homosexuales es en algunas cosas distinto al de los heterosexuales de su mismo sexo. Aunque ahí podríamos lanzar otra pregunta: ¿esas diferencias serían ‘la causa’ o, más bien, una consecuencia de la orientación sexual?

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