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Transexual pide la destitución del cónsul de Honduras en Nueva York

Nacida en Honduras, Shantell Sáenz es una transexual que vive en Boston desde los 16 años de edad, donde inicia su transición hace más de 20 años. Ciudadana americana, quiso igualmente renovar su pasaporte hondureño, pero el cónsul, Héctor Monroy, no quiso entregarle un nuevo documento con un nombre que no sea el de Fredy Sáenz, correspondiente con su sexo biológico, a pesar de que presentó la documentación que le acredita como mujer. Activista, empresaria y presentadora de televisión, ahora reclama su destitución por discriminación y homofobia.

«El cónsul Héctor Monroy me humilló diciéndome que volviera mañana con la cara lavada y el pelo recortado, pues yo mostré el pasaporte hondureño que obtuve cuando era hombre y ahora está vencido. Fue tan triste ver como este señor pisoteaba mis derechos, le mostré mi pasaporte americano como mujer, mi carta emitida por una corte federal que indica mi cambio de sexo», explica Sáenz, quien no dudó en volver al día siguiente, sin variar en absoluto su apariencia, solicitando ver al cónsul, quien le dijeron no se encontraba en ese momento. Finalmente le entregaron un pasaporte en el que figura una fotografía con su apariencia actual, pero con el nombre de Fredy Sáenz.

«Pido a las autoridades que destituyan a este cónsul homofóbico, no más falta de respeto, tenemos derechos, yo soy líder comunitaria y represento a la comunidad LGTB y no dejaré pasar este atropello, si tengo que denunciarlos internacionalmente lo haré, es horrible cómo tratan a la gente en este lugar, alguien tiene que cambiar al personal que trabaja aquí», denuncia indignada Shantell Sáenz.

«No fue fácil llegar donde estoy ahora, pasé muchas tristezas, bullying, humillaciones, pero nada de eso importó, ahora soy quien soy porque me sentía atrapada en un cuerpo de hombre y decidí salir, yo estoy muy feliz, soy una mujer casada y seguiré con mi vida», explica Shantell quien se gana el cariño y respeto de su comunidad trabajando como voluntaria en el Centro Latino de Chelsea hasta establecerse como empresaria con su propio centro de belleza, Diva’s Beautty Salon, que le proporciona el apodo de ‘La diva de Boston’, como se le conoce popularmente. Compagina su labor profesional con la de activista, convirtiéndose en una de las grandes luchadoras contra la discriminación, el bullying y los crímenes de odio. Actualmente es directora y productora de La Voz Boston y La Voz Kids Boston y fundadora de los Premios Latin Boston.

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