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Túnez: Gobierno encarcela y somete a test anales a los homosexuales

Activistas critican la falta de «voluntad» política para eliminar el artículo 230 del Código Penal, que criminaliza las relaciones homosexuales y por el que unas 60 -70 personas son arrestadas al año en Túnez

Ocho meses de cárcel. Delito: ser gay. Achref y Sabri, de 20 y 22 años, fueron detenidos el pasado diciembre cuando caminaban juntos en una céntrica calle de Susa, la turística ciudad tunecina donde un terrorista mató a 39 personas en nombre de Daesh en junio de 2015. «Este es tu novio, ¿no? Sois una maldición para este país», les espetó el policía que los detuvo. Según el testimonio de uno de los presuntos «homosexuales», en comisaría fueron «abofeteados e insultados». Después de comparecer ante el juez, el joven también aseguró haber sufrido un test anal, práctica denunciada por Naciones Unidas y varias organizaciones defensoras de los DD.HH. por ser «degradante», «inhumana» y sin validez científica. El resultado fue negativo. Su condena: ocho meses.

«No hay persecución a los homosexuales. Hay leyes que existen y se aplican. Esto no es Europa, es un país musulmán. Hay que observar cómo evolucionan las cosas», defiende a ABC el ministro de Interior tunecino, Hedi Majdoub. Tiene otras preocupaciones más inminentes que prefiere discutir: el regreso de yihadistas tunecinos, el desempleo y la crisis económica que atraviesa el país.

«Creo que no es problema de conservadurismo de la sociedad sino de voluntad política. Cuando Burguiba -el padre de la patria tunecina- autorizó el aborto, prohibió la poligamia, prohibió el mecanismo del repudio islámico e instauró el divorcio judicial, cuando dio a la mujer el derecho al divorcio, instauró la adopción… todo eso era contrario al islam, pero afirmó que no quería esperar a que una sociedad machista lo aceptara, sino que lo impuso. Fue cuestión de voluntad política, que es lo que falta en este gobierno de bombero», critica el activista proderechos homosexuales Munir Baatour.

«Homosexual» es una etiqueta que en Túnez te puede acompañar para toda la vida. Tras ser absuelto por la corte, uno de los jóvenes de Kairouán, que mantiene su identidad en secreto por seguridad, fue linchado a su regreso a la universidad para continuar sus estudios. Algunos jóvenes homosexuales han denunciado que son «engañados» mediante aplicaciones como Grinder o Facebook a acudir a lo que creían que era una cita. Allí, les graban en vídeo y les amenazan con difundirlo por internet si no pagan. Según Baatour, en ocasiones se organizan «cazas de maricones» que acosan y atacan a hombres sospechosos de serlo. Las víctimas saben que no pueden denunciar a la Policía: si solicitan ayuda, pueden acabar detenidos en virtud del artículo 230. Otros prefieren abandonar el país, esconder sus nombres, evitar el ostracismo social o incluso familiar. En Europa, algunos arguyen su condición homosexual para recibir el estatuto de refugiado, aunque la mayoría opta por vivir su sexualidad en secreto. Según datos publicados por Shams, que también ofrece apoyo psicológico, casi cada semana un joven homosexual se suicida en Túnez. «Yo espero que tras mi “salida del armario” la gente se vaya atreviendo a decir su condición a padres, amigos, su entorno. No hace falta que lo publiciten en la tele, sino que no vivan su homosexualidad escondida, lo que lleva a muchos a suicidarse, a deprimirse. Hay que poder hablarlo con alguien», sostiene Amina, bisexual.

Via ABC.ES

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