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USA: Guns N’ Roses elimina canción racista y homofóbica de Appetite for Destruction

La semana pasada Guns N’ Roses anunció que el 29 de junio lanzará un box set de su álbum debut Appetite for Destruction. Esta reedición, que llevará el título Appetite for Destruction: Locked N ‘Loaded contará con 25 demos inéditos grabados durante una sesión de 1986 en Sound City y dos tracks de las sesiones con el productor Mike Clink. También incluirá el álbum original de 1987 remasterizado de las cintas análogas originales y 12 tracks remasterizados tomados de los EP y lados B de sus inicios.

Era 1988. La incorrección política lo dominaba todo. Estaba presente en el cine, en la música, en todos los ámbitos culturales. Y a nadie parecía importarle. Ese año, Guns N’ Roses lanzó el EP G N’ R Lies y su track número ocho se llamaba “One in a Million”. La canción decía esto:

“Police and niggers, that’s right / Get outta my way / Don’t need to buy none of your / Gold chains today / Now don’t need no bracelets / Clamped in front of my back / Just need my ticket ’till then / Won’t you cut me some slack”.

“Immigrants and fagots / They make no sense to me / They come to our country / And think they’ll do as they please / Like start some mini-Iran / Or spread some fucking disease / And they talk so many God damn ways / It’s all Greek to me”.

En unas cuantas líneas Axl Rose se mostró tan homofóbico, racista y xenófobo como pudo. Su rabia contra los negros (el término “nigger” tiene una connotación peyorativa para referirse a las personas negras), los homosexuales (“que contagian una enfermedad”) y los inmigrantes (“que vienen a Estados Unidos y quieren crear un pequeño Irán”) tenía cabida en un álbum de una gran disquera como Geffen Records, pues se asumía que un discurso tan violento no le causaría problema alguno.

Pero para ese entonces las organizaciones defensoras de los derechos homosexuales en Estados Unidos ejercían presión y no estaban dispuestas a pasar por alto este tipo de mensajes. Sus manifestaciones hicieron que Guns N’ Roses quedara excluido del programa benéfico de una organización contra el VIH, Gay Men´s Health Crisis, en Radio City Music Hall.

Y lo más valioso de pelear contra la homofobia y la discriminación en aquellos días era que muy pocos lo hacían y, en esa ocasión, el enemigo al que se enfrentaban era una superestrella del rock.

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